Cinema

“El corazón de la bestia” es una impresionante y conmovedora odisea de supervivencia donde la lealtad entre un hombre y su mascota se convierte en la mayor fuerza para seguir adelante.

El director David Ayer logra con “El corazón de la bestia” una aventura llena de acción, brutalmente emotiva y visualmente poderosa; Brad Pitt aporta el peso dramático necesario para construir un…

Por Andrés Naime 24 de septiembre de 20263 min de lectura
“El corazón de la bestia” es una impresionante y conmovedora odisea de supervivencia donde la lealtad entre un hombre y su mascota se convierte en la mayor fuerza para seguir adelante.

El director David Ayer logra con “El corazón de la bestia” una aventura llena de acción, brutalmente emotiva y visualmente poderosa; Brad Pitt aporta el peso dramático necesario para construir un personaje que, tras un accidente, decide salvarse y dar la vida si es preciso por su compañero canino ante todo.

La cinta comienza con un breve prólogo que muestra a un perro en medio de la carretera donde va pasando una camioneta.  A partir de ahí, la trama retrocede una semana para seguir a James Belmont (Pitt), un soldado retirado de las fuerzas especiales de Norteamérica que explora la naturaleza salvaje de Alaska con Odín, su perro de combate marcado por las cicatrices de la guerra. Ambos llegan a un bosque remoto en su hidroavión y establecen un campamento junto a un lago solitario y hermoso. La vista es impresionante, con un bosque y montañas nevadas. Su viaje responde al pasatiempo de localizar y admirar la mayor cantidad posible de especies de aves. 

La única persona con la que se cruzan por el camino es un viajante de nombre Watkins (J.K. Simmons), un hombre con una barba imponente cuya presencia sirve, en realidad, para que conozcamos un poco de la historia de James. Gracias a su inesperada aparición en el campamento, James puede platicar un poco los antecedentes de lo que vivió junto con Odín en la guerra y por qué decidió que se retiraran. El hombre frente a la fogata le advierte se vayan antes de que llegue una tormenta cercana. 

Antes de irse, el hombre decide dejarle de regalo un libro que, según él, describe el carácter de ellos dos: “Había sobrevivido a lo peor que el mundo podría hacerle. Había conocido la crueldad de los hombres y había sobrevivido. Y el amor por el hombre había echado raíces en su corazón”. 

Durante el viaje de regreso, James sufre un infarto y se estrellan en un lugar apartado: un bosque a kilómetros de la civilización. Lo que al principio parece una situación de supervivencia convencional se convierte pronto en una lucha contra un entorno casi imposible de dominar, con temperaturas extremas, montañas, bosques, agua, animales salvajes y un terreno que vuelve cada desplazamiento una amenaza.

Belmont debe aprovechar sus conocimientos militares para encontrar comida, agua, refugio y una ruta que pueda conducirlos de regreso a la civilización, mientras Odín demuestra que la relación construida durante sus años de servicio es mucho más profunda que la de un simple amo y mascota. Y aunque están ante la naturaleza bella, casi majestuosa, esta se transforma en una amenaza brutal en cuestión de segundos.

Ayer comprendió perfectamente que la naturaleza debe filmarse como personaje y no solo como escenario. La dirección de fotografía de Mauro Fiore aprovecha la escala de los paisajes para que Belmont y Odín parezcan diminutos ante un mundo que no atiende sus necesidades. Por eso no duden ni tantito verla en una pantalla IMAX. Los paisajes son zonas remotas de la Isla Sur de Nueva Zelanda, algunas accesibles solo por helicóptero, lo cual, la hace más espectacular y virgen. 

Brad Pitt sostiene casi toda la película con una actuación física que evita el arquetipo del héroe de acción indestructible. Belmont puede ser sumamente capaz, pero también está herido, agotado y emocionalmente aislado: su mayor lucha ocurre en su interior. Sin embargo, como es de esperarse, quien nos conquista es Odín, interpretado principalmente por el pastor alemán Uber, junto con otros perros empleados para las distintas necesidades de producción. El animal posee una presencia notablemente expresiva, y su vínculo con Pitt aporta algunos de los momentos más conmovedores del filme. 

En última instancia, “El corazón de la bestia” es un relato conmovedor y lleno de afecto. Si tienes una mascota Ayer conserva la tensión característica del cine de supervivencia, aunque el núcleo del filme reside en el vínculo silencioso entre Belmont y Odín: dos veteranos de guerra que deben aprender a subsistir fuera del campo de batalla.