Cinema

“Digger” es un espectáculo que puede considerarse una obra maestra con un guion excepcionalmente fantástico sobre el poder, el ego y la supervivencia. Prepárense para sorprenderse.

Con “Digger”, el director Alejandro G. Iñárritu regresa a la pantalla grande con toda la artillería para armar un show. El resultado es una película tan ambiciosa en su concepción como su intencional…

Por Andrés Naime 1 de octubre de 20264 min de lectura
“Digger” es un espectáculo que puede considerarse una obra maestra con un guion excepcionalmente fantástico sobre el poder, el ego y la supervivencia. Prepárense para sorprenderse.

Con “Digger”, el director Alejandro G. Iñárritu regresa a la pantalla grande con toda la artillería para armar un show. El resultado es una película tan ambiciosa en su concepción como su intencional e incómoda manera en que mezcla la sátira, la farsa, la catástrofe y la cautelosa reflexión sobre el cambio climático y la crisis ambiental que vivimos. 

Encabezada magistralmente por Tom Cruise, el resultado es una experiencia visualmente monumental y conceptualmente provocadora, fotografiada por Emmanuel Lubezki con una precisión que convierte cada espacio en una extensión de la mente de sus personajes.

Es difícil contarles a detalle de qué va “Digger”, ya que es de esas películas pensadas para que el espectador llegue en blanco y disfrute cómo se va desarrollando la trama. Así que seré muy simplista en dicho resumen. La cinta sigue a Digger Rockwell (Cruise), un magnate petrolero poderoso cuya fortuna y capacidad de influencia en todas las esferas sociales y políticas. 

Encerrado en su enorme mansión, con un absurdo derroche de lujo y excentricidad, su único objetivo es cuidar al máximo a su gatita de 38 años: Maggie. En medio de su rutina de cuidados diarios, recibe una videollamada inesperada de uno de sus miles de empleados que trabaja en una de sus instalaciones petroleras ubicada en el Ártico. 

Le informan con gran preocupación que una grieta en su plataforma de hielo en Groenlandia amenaza con desprender un bloque colosal de hielo; Digger se resiste al principio a aceptar la gravedad del asunto por parte de sus empleados y con prepotencia los ignora, y los persuade con carisma usando metáforas de béisbol y les exige que aumenten la producción diaria de barriles de petróleo. Sin embargo, una grave fuga de metano en una de sus plataformas provoca una tremenda explosión y transforma el problema local en una amenaza de escala mundial, con ese enorme glaciar flotando a la deriva rumbo a destruir gran parte de Europa. 

La situación es tan inminente que se ve obligado a tener una reunión con el líder norteamericano, el presidente Compson (John Goodman), y todo su gabinete para idear una estrategia para evitar una catástrofe nunca antes enfrentada por la humanidad y salir impunes por ser todos ellos culpables de lo sucedido. Para que esto suceda, Digger necesita la ayuda de uno de sus empleados: el Dr. Ganesh (Riz Ahmed), quien es su asesor científico y jefe de seguridad ambiental, para desglosar y explicar la gravedad del desastre climático inminente provocado por la explosión de metano ante los gobernantes de la Unión Europea. Todo esto convirtiéndose en una espiral cada vez más caótica y poco esperanzadora para millones de personas.

La trama se hace cada vez más grande y, por ende, poco a poco vamos conociendo a varios personajes interpretados por Jesse Plemons, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Robert John Burke y Emma D’Arcy. Iñárritu, trabajando a partir de un guion escrito junto con Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, nos brinda una historia sobre qué ocurre cuando las personas tratan de controlar todo su entorno y las consecuencias que traen al resto de las personas. 

Visualmente, Iñárritu colabora de nuevo con Emmanuel Lubezki comodirector de fotografía para crear una puesta en escena que resalta la profundidad, la escala y una composición sumamente precisa que debe ser vista en la pantalla de cine más grande posible. El diseño de producción de Dennis Gassner y Richard Johnson resulta monumental y extravagante en la pantalla IMAX. Apostaría lo que sea a que dominarán la temporada de premios del próximo año. Lo mismo ocurre con todo el elenco y, sin duda, con el mismísimo Tom Cruise. 

La cinta exige que el espectador permanezca atento a los cambios de perspectiva y a las capas narrativas que Iñárritu va introduciendo. La película no está interesada únicamente en la catástrofe que amenaza al mundo, sino en la maquinaria que gira alrededor de ella. Esa decisión artística puede resultar deliberadamente desafiante y crear un sinfín de opiniones, pero también es la que permite que la cinta encuentre una identidad propia dentro del cine contemporáneo de gran producción.

En última instancia, “Digger” funciona como una película sobre hombres que intentan controlar aquello que por definición no puede ser controlado: la naturaleza, la opinión pública, la ficción y, finalmente, su propia imagen. Todo esto recayendo en el titánico trabajo de Tom Cruise. Nos obliga a revisar nuestras ambiciones, contradicciones y obsesiones, y la vez, quiere provocar, desconcertar y obligar a mirar nuevamente aquello que creemos estar viendo. Solo puedo decirles que vayan a verla para hacerse de una opinión propia; advirtiéndoles: prepárense para sorprenderse.