Cinema

“Guardianes del Museo 2: Los Tesoros de Egipto” es una aventura felina llena de entretenimiento familiar de principio a fin. Colorida, dinámica y llena de humor.

La nueva entrega de las aventuras felinas de “Guardianes del Museo”, titulada “Los Tesoros de Egipto”, mantiene el tono de comedia familiar de la primera cinta. Dirigida por Vasiliy Rovenskiy, quien…

Por Andrés Naime 24 de septiembre de 20264 min de lectura
“Guardianes del Museo 2: Los Tesoros de Egipto” es una aventura felina llena de entretenimiento familiar de principio a fin. Colorida, dinámica y llena de humor.

La nueva entrega de las aventuras felinas de “Guardianes del Museo”, titulada “Los Tesoros de Egipto”, mantiene el tono de comedia familiar de la primera cinta. Dirigida por Vasiliy Rovenskiy, quien comparte el guion con Elvira Bushtets y Fyodor Derevyansky, la secuela presenta personajes con personalidades bien definidas que nos introducen sin demora en su papel como guardianes del Museo Hermitage de San Petersburgo. Así, nos sumergimos con rapidez en la nueva aventura que deben enfrentar.

La cinta arranca con un pequeño prólogo donde un individuo le pide al genio de la lámpara uno de los dos deseos que puede otorgar. De ahí saltamos a dos años desde que el gato Vincent (voz de Sergio García) y el erudito ratón Maurice (voz de Mike Madrigal) participaron en la salvación del Hermitage y en la aventura relacionada con la Mona Lisa. Ahora Vincent y su pareja Cleopatra (voz de Pamela Farrés) han formado una familia y deben lidiar con dos pequeños gatos inquietos, mientras Maurice siente que necesita una nueva hazaña que demuestre su valor, pero Vincent está renuente. Cleopatra es muy protectora con sus gatitos, Mona (voz de Almu Ortiz) y Leo (voz de Aki Caballero), por lo que ellos quieren buscar aventuras por su propia cuenta. 

Su oportunidad aparece cuando, explorando los túneles ocultos bajo el museo, descubre un antiguo papiro que contiene el mapa hacia un legendario genio egipcio capaz de conceder un único deseo cada mil años. El descubrimiento despierta inmediatamente la ambición de todos: cada uno tiene un deseo diferente y todos comprenden que solamente quien llegue primero podrá obtener aquello que busca. 

La búsqueda conduce al grupo hasta Egipto, donde la aventura adquiere dimensiones mucho mayores. Vincent, Cleopatra, Maurice y los pequeños gatitos atraviesan escenarios inspirados en las pirámides, navegan por el Nilo y se internan en las galerías secretas de Luxor mientras conocen nuevos aliados y adversarios. La competencia por encontrar al genio provoca enfrentamientos y situaciones cómicas, pero también obliga a los personajes a enfrentarse a una idea más importante: quizá el deseo que persiguen no tenga el poder de solucionar aquello que realmente necesitan. 

En Egipto conocemos a un par de nuevos personajes: la calculadora gata Olive (voz de Sara Mae) y la ratoncita ladrona Cindy (voz de Frida Shea), quienes acompañarán a nuestros protagonistas cuando el peligro los obliga a dejar de lado sus diferencias y colaborar, el viaje transforma la búsqueda de un tesoro sobrenatural en una historia sobre confianza, solidaridad y la capacidad de encontrar en los vínculos personales aquello que ningún objeto mágico puede proporcionar. 

Rovenskiy toma la acertada decisión de no repetir la fórmula de la primera entrega, sino conservar los elementos que funcionaban: la convivencia entre Vincent, Maurice y Cleopatra, el humor físico y la mezcla de historia del arte con entretenimiento infantil, integrados en una aventura de mayor escala. Al trasladar la trama del Hermitage a Egipto, la animación explora una iconografía distinta, desde las pirámides hasta los espacios subterráneos de Luxor, mientras que el viaje por el Nilo aporta un movimiento constante que mantiene el relato en expansión.

Vincent sigue siendo el centro emocional del relato. Su carácter protector y afectuoso resalta cuando su papel como padre choca con el anhelo de emprender grandes aventuras con su mejor amigo, Maurice. Cleopatra participa ahora con mayor decisión en los riesgos del viaje. Maurice, en su búsqueda de aventuras, sigue siendo el motor más impredecible. Su necesidad de reconocimiento alimenta gran parte del humor, pero también da forma a una trama en la que comprende que compartir una hazaña puede valer más que obtener todo el crédito.

El guion funciona con precisión, pues el genio que otorga un solo deseo cada mil años es un recurso narrativo sencillo pero eficaz: obliga a los personajes a mostrar lo que realmente buscan y transforma sus deseos en el conflicto que pone a prueba su relación. Así, la película aborda la ambición, el reconocimiento y la familia sin perder su propósito de entretenimiento. La lección sobre el trabajo en equipo es clara, pero se entrelaza con la acción en lugar de aparecer solo como una enseñanza didáctica. 

En última instancia, “Guardianes del Museo 2: Los Tesoros de Egipto” es cine familiar que no busca transformar la animación de aventuras, sino expandirla con mayor mundo, movimiento y un nuevo desafío para personajes ya conocidos. Su mayor acierto reside en la lección de que el verdadero tesoro no está en una lámpara ni en una leyenda antigua, sino en el vínculo que han formado entre sí. Prepárense para llevar a sus hijos a disfrutar de una película que combina con equilibrio humor, aventura, fantasía y un mensaje de amistad que resuena tanto en niños como en adultos.