Con “La invitación”, después de cuatro años de ausencia detrás de la cámara, Olivia Wilde reafirma que su interés como directora no reside únicamente en la construcción de historias entretenidas, sino en explorar las tensiones emocionales que habitan bajo la aparente normalidad de la vida contemporánea. El resultado de la adaptación Hollywoodense de la obra española de Cesc Gay es una cinta elegante, absorbente y sorprendentemente íntima que utiliza una premisa sencilla para desarrollar un retrato complejo sobre la amistad, el deseo, las inseguridades y la necesidad de pertenecer.
Una invitación a una pequeña cena es la premisa de esta divertidísima y a menudo angustiosa comedia dramática sobre dos parejas muy diferentes que, por casualidad, viven en el mismo edificio. Con los acontecimientos desarrollándose en un apartamento a lo largo de una noche, conocemos a Angela (Olivia Wilde), una aspirante a diseñadora de interiores infelizmente casada y llena de ansiedad, y a Joe (Seth Rogen), un músico fracasado con fuertes dolores de espalda.
Tienen un hijo que está fuera de casa esa noche y un departamento bellamente renovado que Angela anhela mostrar, pero no ha tenido oportunidad porque “no tienen amigos”. Para horror de Joe, ella ha invitado a cenar a sus elegantes vecinos del piso de arriba, Pina (Penélope Cruz), una terapeuta, y Hawk (Edward Norton), un exbombero.
Ambos saben poco de la pareja, aparte de que tienen relaciones sexuales muy ruidosas y frecuentes. Algo que Joe quiere mencionar en la cena para pedirles que bajen el volumen, lo cual horroriza a Angela. Desde el momento en que los cuatro se reúnen, queda claro que las parejas no podrían ser más diferentes entre sí. Mientras que Pina y Hawk se tocan, se besan y se escuchan cuando hablan, Angela y Joe son sarcásticos y mordaces el uno con el otro.
Pero después de un poco de alcohol y drogas suaves, todos se relajan, y la conversación deriva hacia temas más íntimos. La invitación queda clara: Pina y Hawk quieren mejorar la vida sexual de sus vecinos invitándolos a una orgía. Esto desemboca en una noche de muchas sorpresas y introspección por parte de ambas parejas.
Retomando el tema, la película, escrita por Will McCormack y Rashida Jones, es una adaptación de la película “Sentimental” y obra de teatro española “Los vecinos de arriba” ambas escritas por Gay. La obra estuvo en cartelera hace un año en CDMX con mucho éxito, pero después de ver esta adaptación, les puedo asegurar que este caso la película es mejor. El guion de esta versión evidentemente respeta la dinámica de la obra de teatro, utilizando un solo set y cuatro actores, y funciona como reloj suizo.
Y es ahí donde gran parte del éxito de la cinta se sostiene, en la solidez de su reparto. Las interpretaciones poseen una gran naturalidad y tifus consiguen que su personaje resulte creíble incluso en los momentos de mayor vulnerabilidad. El elenco funciona como un auténtico conjunto interpretativo donde cada presencia fortalece el equilibrio dramático de la historia. Aunque para mi gusto, Penélope Cruz da una de sus mejores actuaciones en años.
En definitiva con “La invitación”, Wilde entrega una puesta en escena brillante, utilizando cada encuadre elegantemente y una edición ingeniosa para generar un dinamismo cinematográfico que sigue el ritmo de los diálogos vertiginosos, y que se ve realzado por la dinámica banda sonora de Devonte Hynes. Está cinta es una invitación a la que deben responder y comprar sus entradas de inmediato para ver la película más divertida del año.





