Los dioses de la masacre, de F. J. Trueba, llega en Día de Muertos 2026. El autor la define como una novela de ficción histórica con intriga política, suspenso, romance y monstruos. Está ambientada en Oaxaca en 1910, en los meses previos a la Revolución, y arranca con un hallazgo que parece una riña entre peones en Monte Albán: un cadáver con cuatro heridas paralelas que ni los peritos logran explicar.
La trama sigue a Fernando González, un ingeniero de minas con estudios en el extranjero que llega a la zona para evaluar yacimientos de hierro. En pocas horas está en el banquillo de los acusados. Mientras la comunidad culpa a los guardianes del monte y los hacendados exigen un culpable rápido, la investigación destapa una cacería nocturna.
Conversé con F. J. Trueba, amigo mío, en una entrevista que me concedió para Cinéxtasis. Estas son sus respuestas.
¿Quién es F. J. Trueba?
Trabaja en una agencia de publicidad en internet, pero fuera de la oficina su vida gira en torno a la lectura, la escritura y la bicicleta, que es “básicamente el único deporte que hago”.
¿Qué revela este libro sobre ti?
Trueba dice que la novela refleja su gusto por las historias que no se quedan en un solo tema. Aquí mezcla intriga política, un poco de romance y la historia de México, que para él es riquísima. Y está lo sobrenatural, que le fascina aunque no crea en ello. Habla con entusiasmo de Jason Voorhees de Viernes 13: “A partir de la segunda película es un tipo al que le meten un hachazo en la cabeza y sigue vivo. Un asesino que sobrevive y sigue matando es un slasher; si además tiene un elemento sobrenatural, me parece fantástico.”
Influencias: de King a Ibargüengoitia
Entre sus referentes menciona a Stephen King, “uno de los genios de la literatura de terror”, y a Michael Crichton, a quien la gente subestima por sus historias de dinosaurios. Pero señala a Jorge Ibargüengoitia como el autor que más lo ha influido. “Escribió Relámpagos de agosto, una novela sobre la Revolución, y Dos crímenes. Era periodista, escribe fantástico y tiene un estilo entre la comedia negra y el sarcasmo que me parece fabuloso. Esta es la historia que me hubiera gustado leer.”
Para Trueba, la época también es parte del juego. “En 1910 no hay teléfonos para pedir ayuda, y eso me parece fantástico para meter en problemas a los personajes.”
¿Cómo surgió la idea?
La idea nació de una anécdota familiar alrededor de 2002. Durante un viaje, sus sobrinos le pidieron que les contara un cuento. Les habló de los dioses de la masacre, quién los controlaba y para qué los usaban, y terminaron espantados. Cuando su hermana subió furiosa al cuarto, él tuvo que improvisar una historia de corazoncitos, arcoíris y ponis para que los niños se durmieran. Esa noche, dice, surgió la novela.
Temas que explora la novela
La ambientación en Oaxaca en 1910 le permite tocar muchos temas: la Revolución, la política local, las tradiciones y la comida. Trueba menciona la sopa de piedra, que se sirve con una piedra caliente de comal para que no se enfríe. Habla también de las supersticiones: el pozo de las ánimas, donde se escuchan murmullos de noche, y el catrín, que según la leyenda aparece a quien camina borracho por las ruinas de Monte Albán y le deja marcas de quemadura en el cuerpo. “México es un país rico en locuras, pero son locuras de las buenas.”
Destaca también el trato de la compañía minera a sus trabajadores: el dueño les paga un buen sueldo, a diferencia de otras haciendas de la zona.
El momento que más disfrutó escribir
“Mi tema favorito, sin duda, es el enfrentamiento entre hacendados y revolucionarios, entre comillas, porque en realidad son un grupo del ejército que se vale de la Revolución para saquear pueblos. Ese enfrentamiento termina en un choque entre estos dos grupos, con los personajes principales en medio.”
¿Qué esperan que descubran los lectores sobre México?
Trueba habla de la riqueza arquitectónica, arqueológica y cultural del país, y de cómo la política y la religión han manipulado a la gente desde la Conquista. “Esas dos fuerzas están en todos los zócalos del país: el palacio de gobierno y la catedral.”
También subraya los logros mexicanos que poca gente conoce. “Así como la televisión a color la inventó un mexicano, Guillermo González Camarena, hay otros logros de los que ni nos enteramos. El rifle Mondragón, por ejemplo, lo inventó un militar mexicano, que tuvo que ir a patentarlo a Suiza. Terminó como arma de francotiradores en la Primera Guerra Mundial.”
Fernando González: lo sobrenatural como motor
Entre el romance, la violencia y lo sobrenatural, Trueba se queda con lo último. Fernando es “una persona superanalítica”, poco religiosa, que cree en lo que puede ver. “Se enfrenta a algo sobrenatural y sigue pensando que seguramente es un jaguar, otro depredador o un grupo de personas. Enfrentarlo a eso que quiere hacer daño allá afuera me parece divertidísimo.”
Los dioses de la masacre llega en Día de Muertos 2026. Para consultar disponibilidad y formatos, visita el micrositio oficial: dioses.trueba.com.mx.





