La cinta mexicana “El club del pie izquierdo”, dirigida por Celso R. García, es una comedia cálida, accesible y genuinamente optimista que llega a la cartelera actual. Nos invita a romper con aquello que nos mantiene estancados. La película brilla al involucrarnos personalmente al capturar la esencia de la vida urbana en la CDMX, desde el tráfico interminable en Circuito Interior hasta las juntas godínez que parecen no tener fin, y esa sensación de que los días se repiten hasta convertir la vida en una sucesión de pendientes.
La película sigue la vida de Juan Pablo González (Adrián Uribe), un godin cuarentón atrapado en la rutina diaria de ir y venir de su casa a la oficina, y viceversa durante los últimos 10 años. Su vida se resume en el tráfico infernal de la hora pico, donde su mirada fija en el horizonte refleja la monotonía de su existencia. Mientras maneja, se prepara para visitar a sus clientes y venderles seguros de vida o planes de retiro.
Su vida familiar con su amada esposa, Paulina (Yuriria del Valle), y su hija Laura (Karla Gaytán), es armoniosa pero tan insípida como el salmón a la plancha con verduras que cena todas las noches. Todo es bonito pero monótono. Una noche cualquiera, atrapado en el tráfico, ve por la ventana a un grupo de gente bailando con mucha alegría en una academia de baile. Con la intención de demostrarse a sí mismo que aún puede hacer cosas espontáneas que le den felicidad, al día siguiente, después de salir de la oficina, regresa a la academia donde su dueña interpretada por Paloma Woolrich lo insta a inscribirse en un curso de baile para principiantes de ritmos urbanos.
Afortunadamente, termina tomando clases con Paulina (María León), una instructora estricta, directa pero muy dedicada a que sus alumnos destaquen en el baile. Ahí conoce a compañeros peculiares como Moni (Mónica Huarte), Víctor (Miguel Burra), Armando (Hernán del Riego) y a su amigo de la oficina Ramón (Mauricio Isaac), quienes poco a poco y en secreto le devuelven el gusto por la vida. Lo que al principio parece una actividad absurda para un hombre que se cree incapaz de bailar, se transforma en una experiencia liberadora. Aunque falta lo más importante, que su familia se entere de esta otra vida que lleva.
El guion de Adriana Pelusi y Fernando Rasé usa el baile como elemento catártico, explorando temas como las segundas oportunidades, la auto censura y la importancia de recuperar una parte de uno mismo que parecía perdida en la vida adulta. La dirección de García reconoce que la historia no necesita convertir a sus personajes en bailarines fantásticos para ser completa e inspiradora. Paulina, una bailarina experta y miembro del club, ya encarna esta experiencia. El verdadero mensaje reside en la valentía de cada personaje para aventurarse a lo desconocido, abrazar el fracaso y recuperar la alegría de la vida con amigos.
Uno de sus grandes aciertos es contar con un cast excepcional que le imprime una veracidad a los personajes que te hace unírteles en su viaje. María León es brillante al igual que Uribe, pero todos y cada uno de los actores proporciona un pequeño pedazo del todo para lograr que el público conecte con tan eclécticos personajes pero con un fin común: el baile. Hasta uno quiere salir bailando de la sala.
En fin, “El club del pie izquierdo” podría empezar como una comedia sencilla, pero termina siendo un recordatorio claro de no dejar que la vida se nos vaya en la rutina del trabajo. También nos enseña que nuestras imperfecciones son lo que nos hace únicos. Es, sin duda, la mejor comedia de la temporada, que nos invita a reflexionar sobre la amistad, la familia, el humor y las segundas oportunidades, todo al ritmo de la música de nuestra querida CDMX.





