Con “La isla olvidada”, el estudio DreamWorks Animation utiliza una premisa fantástica para explorar con emoción el folclore filipino y la fuerza de las amistades duraderas. El director Joel Crawford crea una aventura que destaca como espectáculo visual y como relato entrañable para todas las edades. La cultura filipina, con su exuberancia colorida, es un elemento central en la identidad de las dos protagonistas femeninas.
Ambientada en Filipinas durante la década de 1990, la trama sigue a Jo (voz en inglés de H.E.R. y en español de Esmeralda Soto) y Raissa (voz en inglés de Liza Soberano y en español de Kenia Os), mejores amigas desde la infancia. Raissa es una genio indiscutible que, por naturaleza, es callada y tímida. En cambio, Jo es un torbellino de caos incapaz de quedarse quieta y que no teme meterse en líos; probablemente porque su única familia, su abuela Lola (voz en inglés de Dolly de Leon y en español de Rebeca Patiño), es tan alocada como ella.
El día que se conocen, Jo y Raissa sellan su amistad con pulseras con charms que van añadiendo a lo largo de sus vidas para representar los momentos importantes de sus vidas. El primero de estos dijes consiste en las dos mitades de un pequeño “Manananggal” tejido. El Manananggal es una criatura similar a un vampiro del folclore filipino; cuando fue más joven, Lola visitó una isla secreta —accesible únicamente a través de un portal— llamada isla Nakali. Las chicas prometen que algún día encontrarán la manera de llegar a la isla Nakali para ver al Manananggal, así como a otras criaturas de las que Lola les había contado.
Esa oportunidad llega el día de la víspera de la partida de Raissa hacia CalTech, en Estados Unidos. Mientras Jo intenta desesperadamente retener a Raissa el mayor tiempo posible, esta está lista para comenzar el siguiente capítulo de su vida. Sin embargo, ambas son absorbidas por un portal mágico y aparecen en la mítica isla de Nakali.
Al despertar, han pasado 12 horas; es evidente que han ocurrido muchas cosas desde su llegada, pero no recuerdan nada. A Raissa le falta la mitad del cabello, Jo lleva una corona puesta y su nuevo acompañante, Raww (voz en inglés de Dave Franco y en español de Mario Heras), asegura que los tres formaron “La Manada Salvaje”, llegando incluso a tatuarse el nombre a juego con Jo para conmemorar sus aventuras. Lo que comienza como una extraordinaria aventura pronto adquiere dimensiones mucho más personales cuando Jo y Raissa descubren que regresar a casa tiene un precio: podrían perder los recuerdos de toda su amistad.
Jo y Raissa tendrán que correr contra el reloj para regresar a tiempo para que Raissa pueda tomar su avión a California, pero primero deberán intentar recordar sus pasos para ver dónde dejaron la llave del portal que las trajo hasta allí en un principio. Entre sus encuentros se encuentran Batiba (voz en inglés de Jenny Slate y en español de María José Guerrero), Bungi Tiyanak (voz en inglés de Manny Jacinto y en español de Noé Velázquez), Datu (voz en inglés de Jo Koy y en español de Enrique Cervantes) y el Rey Trufa Ruda (voz en inglés de Ronny Chieng y en español de Rob Gutiérrez), mientras que la amenaza central está representada por la Dreaded Manananggal (voz en inglés de Lea Salonga y en español de Laura Torres).
La dirección de Crawford aprovecha el guion de Januel P. Mercado para ofrecer una aventura vertiginosa que funciona con eficacia como espectáculo animado y como relato entrañable sobre la madurez emocional y las amistades verdaderas. La mitología filipina no es un adorno exótico, sino un elemento central de la identidad de Jo y Raissa. Tanto la versión en inglés como la en español cuentan con un reparto tan bien elegido que uno se sumerge en la historia desde los primeros minutos de la cinta.
En última instancia, “La isla olvidada” es una aventura fantástica que explora temas profundos como la amistad, la identidad cultural, la memoria y las despedidas. No deja de ser una película accesible para los jóvenes, pero lo bastante consciente del crecimiento para conectar con adultos que alguna vez tuvieron que abandonar una etapa de su vida. Se trata de un viaje colorido y emotivo cuyo verdadero tesoro no reside en la isla de Nakali, sino en lo que Jo y Raissa descubren que merece ser recordado.





