“Relajadas y muy peligrosas” marca el regreso de Jon Lucas y Scott Moore al género de la comedia de grupos de amigos, que ya dominan tras éxitos como “The Hangover” y “Bad Moms”. Esta vez, cambian las situaciones de una despedida de soltero por una historia de cuatro mujeres que explora la amistad femenina, el agotamiento de la vida adulta y la necesidad de reconectar con tus mejores amigas en un merecido fin de semana de spa.
La cinta arranca con un prólogo de 4 amigas desde la secundaria hasta la vida adulta. Tenemos a Jane (Leslie Mann), una abogada ganando un caso en la corte e informándole a su colega abogado que podrían salir a cenar en unos tres meses ya que su agenda está llena de trabajo y las obligaciones con sus hijos y padres por encima de todo. Después está Sophie (Anna Faris), una mujer cuya aparente docilidad esconde una creciente frustración con su vida laboral ante un jefe más loco que Miranda Presley, y por último, Coco (Michelle Buteau), una divorciada de carácter iracundo que todavía intenta descifrar qué hacer con las dinámicas de su divorcio. Sus vidas lejos de ser lo que soñaban están siendo una pesadilla desgastante. Así que con motivo del cumpleaños de Jane deciden escapar durante un fin de semana a un exclusivo retiro de spa en Palm Springs.
El viaje está pensado como una escapada terapéutica, una oportunidad para recuperar el tiempo perdido y reconectar entre ellas. A pesar de que decidieron no invitar a la cuarta amiga por ser un completo desastre que convierte cualquier situación en un caos, Mel (Isla Fisher) aparece en el Spa porque Sophie no pudo resistirse a invitarla al viaje y hacerla sentir excluida.
La llegada de Mel convierte el idílico y onírico spa en un campo de batalla para viejas heridas, secretos y decisiones impulsivas. Lo que debía ser un fin de semana de masajes, yoga y desconexión se transforma progresivamente en una sucesión de situaciones que involucran yoga con cabras, baños de lodo, accidentes con carritos de golf y el riesgo de ser expulsadas del lugar, mientras cada una empieza a enfrentarse con aquello que realmente quería dejar atrás.
Jane encuentra una inesperada conexión romántica con Kai (Adam Demos), un instructor de yoga que le permite cuestionar la rigidez con la que ha organizado su vida; Sophie se ve obligada enfrentar a su tiránico jefe, y Coco reconsiderar que quizá sigue amando a su exmarido.
El éxito de la película se debe en gran medida a la elección de su cuarteto de actrices, quienes demuestran una química innegable y una actuación excepcional. Mann interpreta a una control freak perfecta y vulnerable, mientras que Faris vuelve a demostrar su extraordinaria capacidad cómica. Buteau encuentra en Coco un personaje cuyo explosivo temperamento es a la vez hilarante y trágico. Fisher, por su parte, se roba el show al convertir cada interacción en un caos absoluto. La película reconoce que detrás de cada chiste hay una relación que necesita ser reparada, y que el verdadero conflicto no es que Mel arruine el viaje, sino que las cuatro mujeres han permitido que los años y sus respectivas vidas las distancien.
Lucas y Moore construyen la comedia de manera magistral alrededor de un espacio diseñado para la serenidad, que paradójicamente amplifica las neurosis de sus huéspedes. El elegante spa se convierte en un escenario cómico particularmente efectivo, ya que la sofisticación de los tratamientos y la retórica del autocuidado chocan constantemente con el comportamiento cada vez más desastroso de las protagonistas.
La dirección de fotografía de Danny Ruhlmann y la edición de James Thomas mantienen un ritmo ágil sin convertir la película en una sucesión de situaciones cómicas. El guion brilla cuando Lucas y Moore permiten que las protagonistas sean imperfectas: egoístas, resentidas, inmaduras e incluso irresponsables a veces.
El humor funciona porque las protagonistas no son perfectas; son mujeres que han llegado al límite de su capacidad para mantenerlo todo bajo control. La película transmite una idea sencilla pero genuina: el autocuidado no se trata solo de reservar un masaje o escaparse de la rutina, sino de reconocer qué relaciones vale la pena salvar y qué partes de uno mismo se han quedado abandonadas en el camino.
En esencia, “Relajadas y muy peligrosas” es una comedia adulta, irreverente y conmovedora que celebra la sororidad. Reconoce que, a veces, la mejor terapia es simplemente reírse y sentirse conectada con las amigas de toda la vida, ya sea en momentos de armonía o en medio del caos más absoluto.





